Kids Friendly

¿Te pasa que sientes que las mascotas son mejor bienvenidas que tus hijos?  Yo, personalmente, estoy aburrida de disculparme por ser una familia con niñas pequeñas.

Me sucede cuando entro a un restaurante y me encuentro con las caras largas de los otros comensales, o peor del mesero, como si estuvieran pensando “hasta aquí llegó mi paz”.  Mis hijas generalmente se portan bien, yo no permito que hagan un escándalo. Sin embargo, en algún minuto van a ser lo que son: dos niñas pequeñas. Van a reír, van a jugar, van a disfrutar de la experiencia de salir a comer. No me parece justo, ni saludable, limitarlas a los patios de juegos de los sitios de comida rápida.  Una solución simple sería que el restaurante tenga una pequeña área para niños o que imprima menús que puedan pintar. Eso sería ser amigable con una familia.

Otro lugar que es poco amistoso con los niños es el baño de un centro comercial. Cubículos minúsculos, esperas imposibles para un niño que llega “con las justas”.  Mi marido (varón) debe ingresar al baño de discapacitados con mis hijas (mujeres) ante la inexistencia de baños “para niños”. ¿La inversión en baños diseñados para la altura de los niños, al que puedan ingresar madres y padres por igual, será muy elevada para la administración del centro comercial?  También deberían asegurar que el cambiador de pañales esté accesible a ambos padres. Y, si puedo soñar un poco, tener salas de lactancia cómodas, limpias y seguras. ¡Oh! Si sigo con mi lista de deseos, espacios de parqueo solo un poco más amplios para poder sacar fácilmente a los niños de los asientos de seguridad del auto. ¿Les cuento un secreto? ¡En otros países sí existen estas maravillas!

Pero me temo que es la sociedad la que se ha vuelto intolerante a los niños. Cuando mis compañeros de trabajo, o mis primas, me escuchan solucionar problemas de crianza (desde qué hacer de almuerzo hasta ir a recoger a un niño con fiebre de la escuela), me complican comentarios del tipo “por eso no sé si algún día quiera hijos”.  Sinceramente, sí, a veces me gustaría comprar más ropa para mí o viajar a destinos exóticos. Pero al final del día, volver a casa y ver sus sonrisas, sentir sus abrazos, escuchar sus sueños… es un tipo de satisfacción que no he encontrado en ninguna otra situación. Siento que ocuparme de mis hijas, además de ser una gran responsabilidad, es un privilegio. Y, en el extremo y guardando la distancia de la comparación, es muy parecido a lo ellos hacen por sus mascotas!

Todos podríamos ser un poco más amigables con los niños.  Cuando veo un niño esperando en la fila del supermercado, podría jugar caras y gestos para que no se aburra tanto.  Cuando veo a un papá preocupado porque su hija ingresó al baño sola, ofrecerle ayuda. O ceder mi turno si veo una mamá en apuro.  Tener un “menú infantil” cuando organizo un evento en casa. ¿Qué otras cosas se te ocurren?

Dicen que lo que siembras, lo cosechas.  A mí me gustaría sembrar empatía. Niños que se sientan respetados y cuidados para que crezcan como adultos respetuosos y atentos.

Ma. Laura Piñeiros (Malala) Padres Creativos
Ma. Laura Piñeiros (Malala)

Malala, mamá de dos preciosas niñas y gestora de proyectos ambientales. Ferviente creyente de la crianza respetuosa, el fomento de la autonomía y la lógica de las consecuencias. Prefiere madrugar a dormirse tarde y no puede vivir sin una buena taza de té.

¿Quieres saber más sobre las dinámicas creativas que Ma. Laura Piñeiros (Malala) recomienda?

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