HIJOS AMADOS, PLATOS LAVADOS

Sí, te lo han dicho cientos de veces: “Disfrútalos mientras son pequeños, los platos se lavarán después”.  Y tal vez, en muchas ocasiones, tienen razón.  Pero hoy vengo a contarte porque yo soy una mejor mamá cuando tengo los platos lavados.

  • La carga mental. Los platos, en algún minuto, van a tener que lavarse. Esto es un hecho.  Y, a menos que alguien te ayude con las tareas de la casa, serás tú quien tendrá que hacerlo.  Yo no puedo disfrutar el juego con mis hijas mientras siento este peso sobre mis hombros.  No puedo estar verdaderamente presente en una fiesta imaginaria de té mientras sigo pensando en la lista de cosas que tengo por hacer.  Así que prefiero sacarlo de mi sistema, de una vez, para luego poder ofrecerles verdadero tiempo de calidad.
  • El desorden tiene impacto en los niños. Es mejor que los niños crezcan en un ambiente ordenado.  No digo pulcro ni perfecto, simplemente limpio y ordenado.  Tal vez es más fácil explicarlo con un ejemplo: Saben cuántas veces me alteré buscando tijeras y goma para terminar una tarea de la escuela?  Eso afecta la relación de mis hijas con la escuela: la mamá se enoja cuando hay que hacer tareas, entonces las tareas y la escuela son malas.  Cómo lo solucioné? Dispuse un cajón sólo para los materiales y ahora terminamos las tareas con mucha más tranquilidad y enfocándonos en lo verdaderamente importante, que refuercen los aprendido.

O peor, cuando el tiempo me acorrala, pierdo control y comienzo a gritar.  Cuánto tiempo perdido buscando pares de zapatos antes de llegar a un almuerzo familiar o una cita con el pediatra?  “Hija, ¿dónde dejaste tus zapatos?” –me parece decirle enojada a mi hija de 3 años. Ella comienza a llorar.  Y lo veo: mi mamá está enojada conmigo porque yo perdí mis zapatos; soy mala porque perdí mis zapatos.  Terrible, ¿verdad? Nuestras vidas mejoraron enormemente con la simple regla de “Zapatos a su sitio”

  • Ahorro en el presupuesto familiar. Tener las cosas ordenadas me hace saber qué tengo y qué necesito.  Esto aplica desde el refrigerador hasta el armario.
  • La responsabilidad. “Se enseña mejor con el ejemplo”.  Eso también te lo han dicho y yo creo que es verdad todas las veces.  Entonces, ¿cómo esperamos que los niños tengan sus cuartos ordenados si nosotros no mantenemos nuestros espacios ordenados? Atender a las tareas del hogar les enseña que existen responsabilidades y que se deben cumplir.
  • Empatía. La empatía es la capacidad de reconocer y sintonizar con los sentimientos y necesidades de otra persona.  Cuando les pido a mis hijas diez minutos para lavar los platos, les estoy enseñando justo eso. Otra persona, en este caso mamá, necesita un tiempo para hacer algo y debe ser respetado.  Es igual con pedir cinco minutos para ir al baño tranquila. Honestamente, creo que es una de las lecciones más importantes, y más olvidadas, de las tenencias de crianza actuales.  Estamos muy dispuestos a ser empáticos y atender cada necesidad de nuestros pequeños, lo que es excelente siempre que no les restemos autonomía; pero olvidamos que los cuidadores también deben ser cuidados.
  • “Estoy lavando los platos, resuélvelo tú!” –se me escucha gritar desde la cocina.  Cuando no tienen a la mamá salvadora cerca, mis hijas desarrollan su capacidad de solucionar pequeñas dificultades por ellas mismas.
  • El secreto. Esta es la mejor parte. Este es el secreto mejor guardado: no tienes que hacerlo sola.  En tu casa vive toda tu familia, por lo que es responsabilidad de todos convertirla en un hogar. Todos pueden y deben apoyar con los quehaceres domésticos.  Y eso no solo tiene el beneficio el orden sino que apoyas el desarrollo integral de tus hijos.  Voy a tratar de resumir las razones:
  1. Creas habilidades para la vida diaria. Admítelo, más pronto que tarde saldrán de casa y deberán saber llevar su propio hogar.  Ya sea que van a estudiar al extranjero o que formen su propia familia, les va a ser útil saber usar la lavadora de ropa.
  2. Generas empoderamiento. Empoderar es entregar poder e independencia.  Cuando le pides a tu hijo que haga la lista del supermercado o que le dé de comer al perro, en verdad le estás diciendo “yo sé que tú puedes, confío en ti’’  ‘’Estoy segura que harás un buen trabajo”.  Esa demostración de confianza tiene un valor incomparable para su autoestima.
  3. Pensar en el futuro. Yo creo que a la mayoría de personas no nos gusta hacer tareas o quehaceres.  Todos preferiríamos ver televisión o leer un libro o cualquier cosa de nuestro agrado.  Para cumplir con una responsabilidad, debemos ejercitar nuestro autocontrol, priorizar y retrasar la recompensa.  Estas son habilidades que, si se practican desde pequeños, tendrán maravillosos resultados de adultos.  Si desde ahora le estás enseñado que debe hacer los deberes antes de salir a jugar, mañana terminará la tesis de grado antes de salir a la discoteca.

Por favor, que no se entienda que dejemos a nuestros hijos llorando con tal de tener una casa ordenada. Sus necesidades básicas, fisiológicas y emocionales, siempre deberían estar cubiertas.  En mi caso, en más de una ocasión, los platos han tenido que esperar. Pero se puede tener hijos muy amados y platos bien lavados.  Deja ir la culpa por no disfrutar cada momento de la infancia de tus hijos.  Yo creo tal vez es mejor para ellos.

Ma. Laura Piñeiros (Malala) Padres Creativos
Ma. Laura Piñeiros (Malala)

Malala, mamá de dos preciosas niñas y gestora de proyectos ambientales. Ferviente creyente de la crianza respetuosa, el fomento de la autonomía y la lógica de las consecuencias. Prefiere madrugar a dormirse tarde y no puede vivir sin una buena taza de té.

¿Quieres saber más sobre las dinámicas creativas que Ma. Laura Piñeiros (Malala) recomienda?

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