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Mi experiencia con el BLW

“Dejemos que nuestros hijos construyan una relación sana, natural y agradable con la comida”

 

La hora de la comida, a veces, se convierte en una auténtica pesadilla.  En serio, vienen cosas como “mi hijo ve la cuchara y se pone a llorar”. “Si pudiera le daría de comer la papilla con el biberón” (seguro por ahí ya más de uno lo intentó) y “ni pensar sentarlo en la sillita de comer porque se emperra 10 veces más” (ya nos vemos cargando en brazos al chiquito y tratando de que abra la boca). La que no puede faltar: “Estoy desesperándome, mi hijo no come”. A y claro, la de toda vida: “Brmmmmm mira, mira, ese avioncito”.

Tengo dos hijos: Juan Antonio de 5 años y Juan Esteban de 10 meses (estoy en esa etapa en la que el mayor escoge su platillo cuando salimos a comer y en la que el chiquito comienza a descubrir olores, sabores, texturas y colores de la comida). Lo que quiero contarles es que con los dos he utilizado métodos muy distintos a la hora de comer, formas diferentes de presentarles la comida y ahora entiendo cómo eso ha influido en su relación con los alimentos.

Con mi hijo mayor, recogía todos los tubérculos, vegetales, granos y proteína del mundo, los cocinaba y directo a la licuadora. El resultado: una papilla espectacular, llena de todo y quizá sin sabor a nada en concreto. Eso comía mi Juan Antonio y de hecho lo hacía de maravilla. Entonces pensaba: “Mi hijo segurísimo comerá todo sin ningún rollo. Aplausos para mamá”.

Con Juan Esteban, el menor, íbamos por el mismo camino: el de las papillas. Pero este chico no disfrutaba en lo absoluto de esa mezcla de todo lo que mamá encontraba en el supermercado.

Una tarde, cuando ya no podía más con la frustración y pensaba que mi hijo era candidato seguro a desnutrición, le puse un pedazo de papa en su mesita y él milagrosamente la comía y feliz de vida. Luego así con el brócoli y con un pedazo de zuquini. Me daba muchísimo susto que se atore pero él poco a poco se daba la forma de mover su comida sin problemas.

Sin querer y eso sí, bastante desesperada, descubrí el BLW, una forma de alimentación en la que el bebé es quien por su cuenta toma sus alimentos: con sus manitos y lo que necesita. Pronto empecé a leer un poco y me di cuenta de los beneficios de este método. Mi hijo ha probado el sabor propio de todo lo que le sirvo y lo disfruta y nosotros en casa también. La hora de la comida es más agradable y natural.

Fue inevitable entonces comparar y preguntarme: ¿cuál es la relación de mis hijos con la comida?

A Juan Antonio no hay poder humano que le meta un simple tomate, un delicioso zuquini, o una lechuga en la boca. Nada, de ninguna manera. A veces pienso que es el resultado de haberle dado siempre todo licuado. Nunca le di la oportunidad de que los saborea, conozca y de que también experimente con ellos.

El otro día, a Juan Esteban le corté unos pedacitos de tomate con unas rodajas de pepinillo y no saben cuánto lo disfrutó. Y sí, desde luego que cada niño es distinto y tendrán sus gustos, pero creo que debemos darles la opción de que exploren.

Cada padre y madre sabe qué es lo mejor para su chiquito porque siempre lo hace con amor y eso es indiscutible. Yo les cuento cómo en mi caso y con mis hijos, me han funcionado las cosas. Si les llama la atención el BLW, les sugiero que:

  1. Hablen con su pediatra.
  2. Busquen información y si es posible asistan a talleres.
  3. Paciencia: hay que limpiar, recoger y limpiar de nuevo (nada raro en nuestra vida de padres).

Un abrazo.

María Belén

María Belén Padres Creativos
María Belén

Queridos Padres creativos: Soy María Belén, la mamá de Juan Antonio y Juan Esteban. Me encanta compartir nuestras experiencias en este espacio. La maternidad/ paternidad nos empodera, nos convierte en personas más sensibles y más creativas. Admiro muchísimo cómo cada uno de ustedes cría a sus hijos, eso hace de ellos seres únicos y valiosos. Felicidades por eso, porque sabemos que a veces no la tenemos fácil, pero siempre vale la pena. Casi se me pasa contarles: estudié periodismo y lo ejercí por poquísimo tiempo. Por ahora la maternidad (felizmente) ocupa mis días. Les dejo un abrazo grande.

¿Quieres saber más sobre las dinámicas creativas que María Belén recomienda?

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